ContactoAñadir a FavoritosPágina principal
ConocenosActualidadActividadesEntrevistaPunto de VistaEnlaces

 

:.Noticias Científicas.:

 

¿Qué son las células madres y para qué se sirven?

La medicina reparadora consiste básicamente, en reparar tejidos y órganos lesionados o dañados a través de mecanismos similares a los que de forma natural utiliza el organismo, basándose en el uso de células madres.

Las células madres se pueden obtener de dos formas:
    - Las células madres embrionarias que se obtienen de embriones humanos en sus primeros días de vida.
    - Las células madres adultas, estas se pueden obtener de médula ósea, sangre periférica, sangre del cordón umbilical, cerebro, médula espinal, pulpa dentaria, vasos sanguíneos, músculo esquelético, epitelio de la piel, tejido conjuntivo, córnea, retina, hígado, conductos del páncreas, tejido adiposo, folículo piloso, placenta.

    Se ha demostrado que con estas células se obtienen toda la variedad de tejidos del organismo que queramos reproducir, y de hecho ya se han utilizado con finalidad terapéutica y gran éxito en el tratamiento de: Tumores de distintos tipos, enfermedades de los huesos y otras enfermedades de causa autoinmune, diabetes, enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple. Especialmente en el transplante de córnea en personas ciegas se ha obtenido gran éxito en la Clínica Universitaria de Navarra donde varios pacientes han recuperado la visión, también en el Hospital del Valle de Hebrón en Barcelona en contacto con la Universidad de Miami, pionera en estas aplicaciones.
    
    La utilización de células madres adultas tienen varias ventajas:
     •  Son de fácil obtención.
     •  No implican rechazo pues pueden ser del propio organismo de la persona enferma. En el caso de las células madres embrionarias es un inconveniente no resuelto.
     • No dan lugar a tumores, algo muy frecuente en la utilización de las células madres embrionarias.
     • Y principalmente no destruyen ninguna vida humana como ocurre al utilizar las células madres embrionarias que supone destruir una vida humana producida previamente sin otro fin que el de su destrucción.
    
    El mayor desarrollo de las investigaciones con células adultas se reconoce en el hecho de que 19 de los 20 proyectos de medicina regenerativa que financia la Comisión Europea utilizan estas células y solo una células embrionarias. ¿Por qué se trabaja entonces con células embrionarias?. La respuesta es doble:
     •  Por un error inicial: Embriones sobrantes de la fecundación in vitro.
     •  Y por abrir una vía a otras investigaciones como la clonación de seres humanos.
  
      No podemos producir embriones humanos únicamente para investigación, la nueva Constitución Europea prohíbe esa comercialización como sucede con los trasplantes, por tanto no bastan los "buenos deseos" con respecto a los embriones sobrantes. La fertilización in vitro no exige la creación de embriones supernumerarios.

Esther Luzón Ruiz Médico Colaboradora de Provida

 

National Geographic nos muestra "In the Womb"

In the Womb, contiene unas fascinantes imagenes sobre el comienzo de la vida. Imagenes que muestran a un niño desarrollándose en el seno de la madre. Nuestra enorabuena por este trabajo, que no hace más que animarnos a seguir defendiendo el derecho a la vida.

Aquí os dejamos un enlace para que podáis ver, una pequeña demostración de este documental.

http://www.nationalgeographic.com/channel/inthewomb/preview.html

 

Células madre adultas

Todavía no se ha logrado la cura de ninguna enfermedad ni patología con las células embrionarias, y comienzan a llamar la atención los notables avances con las células extraídas de células "adultas". ¿Por qué los medios de comunicación no los dan a conocer de la misma manera? MujerNueva.org

Los enfermos de diabetes ya tienen una buena razón para depositar sus esperanzas en los estudios que utilizan las células madre adultas. Un equipo de científicos argentinos ha conseguido que el páncreas de un paciente diabético produzca insulina al implantarle en los vasos sanguíneos células extraídas de su propia médula ósea, según informaba la BBC recientemente. Al mismo tiempo, a los expertos que certifican la eficacia de las células estaminales en determinados tratamientos terapéuticos y las ventajas de esta línea de investigación frente a las embrionarias, se empiezan a sumar también los medios de comunicación.

El equipo médico no tuvo que intervenir quirúrgicamente al enfermo, puesto que el implante se realizó por vía intravenosa. Según los especialistas que le atendieron, el paciente de 42 años ha tenido una evolución favorable y lleva una vida completamente normal en su casa. Los investigadores, de la Universidad Nacional de Rosario, a unos 200 kilómetros al norte de Buenos Aires, han precisado también que ésta es la primera vez que se utiliza a nivel mundial este método para tratar la diabetes, y que el éxito del tratamiento se debe fundamentalmente al hecho de haber utilizado células madre extraídas del propio paciente, lo que ha evitado cualquier tipo de rechazo.

Cada vez se amplían más los campos de utilización de las células madre adultas para reparar tejidos dañados. Ahora, un equipo del Hospital General de Hospitalet de Llobregat y del Instituto de Terapia Regenerativa Tisular, ambos de Barcelona, han logrado regenerar el hueso en casos de pseudoartrosis hipotrófica, una fractura que no se consolida, dentro de un ensayo clínico de fase I, en cinco pacientes que no habían respondido bien a los tratamientos convencionales. Las células utilizadas fueron células madre mesenquinales obtenidas de las propias trabéculas óseas de los pacientes (DM, 17-XII-2004).

Fuentes:
Mujer Nueva
Fecha: 18 de enero de 2005
Provida Press nº 181
Fecha: 20 de enero de 2005

 

Postura del Parlamento Europeo ante el uso de células madre tanto adultas como embrionarias.

El interés científico por experimentar con células madre ha dado lugar en el Parlamento Europeo a un debate ético y político sobre el modo de obtener estas células. El uso de células madre adultas no tiene ningún obstáculo ético; el problema surge con las células madre embrionarias, cuya obtención exige destruir el embrión de donde proceden.

Un político que conoce bien este debate es el alemán Peter Liese, presidente del Comité de Bioética del Parlamento Europeo. En su intervención en Madrid, en el II Simposio Europeo sobre Medicina Regenerativa, celebrado el pasado 1 de diciembre, Líese recordó que "el Parlamento Europeo se ha declarado en repetidas ocasiones contrario a la clonación humana en cualquiera de sus variantes, es decir, tanto contra la clonación reproductiva, como contra la así llamada clonación terapéutica o la clonación para la investigación".

A Liese le extraña que en España muchos piensan que el rechazo de la clonación con fines experimentales solo provenga de una convicción "católica". "Me resulta curioso escuchar a mis colegas españoles en el PE que existe una especie de lucha cultural en España, y que todo lo que parece ser conservador y católico se rechaza de plano por el nuevo gobierno". La realidad es que en muchos países europeos y del resto del mundo, personas de todo el espectro político se oponen a utilizar la clonación humana. Como ejemplo, Liese mencionó las reservas del Partido Comunista francés frente a una propuesta de legalización de la llamada clonación terapéutica.

El Parlamento Europeo, explicó Liese, está dispuesto a aplicar el principio de precaución, suficiente para prohibir cualquier tipo de clonación humana. El principio también se ha aplicado en el Grupo Europeo de Ética, que en 2000, dictaminó aplicar los principios de precaución y proporcionalidad: "no es suficiente considerar la legitimidad del objetivo, que es evitar el sufrimiento humano, sino que también hay que considerar los medios empleados. El grupo piensa que de momento la creación de embriones por transferencia de células somáticas para investigación sería prematura, ya que existe un amplio campo que puede utilizar fuentes alternativas de células madre adultas".

Liese citó los experimentos hechos con ratones, donde todos los que fueron tratados con células madre embrionarias desarrollaron cáncer. "Esto no es algo que deba ocultarse, y me sorprende comprobar que el gobierno español, muy interesado en el principio de precaución para los organismos genéticamente modificados, no encuentre que este tema sea relevante".

Peter Liese se refirió al Convenio sobre Derechos Humanos y Biomedicina, redactado por el Consejo de Europa, y aprobado en Oviedo en 1997. "El convenio de Oviedo -dijo Liese- establece claramente que no podemos producir embriones únicamente con fines de investigación, y creo que España, también el nuevo gobierno, debería defender este principio a la hora de debatir la clonación".

La clonación de embriones con fines terapéuticos tropieza no solo con problemas éticos, sino también técnicos, por el elevado número de embriones que habría que crear para obtener el número suficiente de células madre embrionarias. En el supuesto de que se pudieran utilizar con seguridad, "por razones técnicas es difícil obtener células madre de cada embrión y, para tratar a cien mil enfermos de alzheimer o parkinson, harían falta entre medio millón y un millón de embriones. Para crear cada uno de los embriones clónicos hacen falta ovocitos: para la oveja Dolly hicieron falta más de doscientos. Se necesitarían millones de mujeres donantes de ovocitos, y esta donación es un procedimiento arriesgado: las mujeres han de recibir dosis de medicamentos hormonales para sobreestimulación, y hay muchas asociaciones de mujeres que sostienen que se debería prohibir"

(Aceprensa,15-XII-2004)
Provida Press nº 181
Fecha: 20 de enero de 2005

 

Las parejas que acuden a la fecundación in vitro

Un estudio de Montserrat Boada, bióloga del Instituto Universitario Dexeus, de Barcelona, analiza, por primera vez, lo que las parejas estarían dispuestas a hacer con sus embriones sobrantes, de fecundación in vitro. El trabajo ha sido presentado durante el congreso de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología, celebrado en Madrid. Tres de cada cuatro parejas, según este estudio, estarían dispuestas a donar sus embriones para uso científico si no desearan volver a ser padres. Sólo el 16,8 por ciento los donaría a otras parejas. El 53,4 por ciento optaría por su destrucción como última opción. Boada considera que ha habido un «cambio de opinión» de la sociedad en su conjunto sobre la investigación con células madre embrionarias. «Pocos piensan que vamos a generar monstruos». Un estudio anterior, también de Dexeus, había comprobado que sólo el 31,5 por ciento de los pacientes estaba de acuerdo con la utilización científica de sus embriones, frente al 74,4 por ciento de este segundo trabajo realizado entre 2002 y 2003 (ABC 29-X-2004).

La clonación humana a debate

Esta semana no hay un solo periódico que no haya impreso en sus páginas la palabra clonación . Leemos declaraciones como: “Investigadores de la Universidad de Harvard anunciaron el miércoles pasado que están buscando permiso para utilizar la tecnología de clonación en la creación de células madre embrionarias…” O bien “Científicos en la Universidad de Newcastle, Inglaterra, recibieron en el curso de este año una licencia para clonar embriones humanos para la investigación científica. De allí que la Real Sociedad de Gran Bretaña instara a los países a respaldar una segunda propuesta de Bélgica que deberá ser votada el 20 y 21 de octubre en la Asamblea General de la ONU”.

Nos presentan dos posturas enfrentadas. La primera liderada por Costa Rica, cuenta con el apoyo del actual presidente americano, y pide la total prohibición de todo tipo de clonación, sea con fines reproductivos o terapéuticos; la segunda, defendida por otro grupo de países, con Bélgica e Inglaterra, a la cabeza, acepta sólo la clonación terapéutica, no la reproductiva.

Aclaremos términos para entender en dónde se encuentra la diferencia:

“Clonación” : es una forma de reproducción asexual , sin fecundación o unión de los gametos (ágama), teniendo como resultado un conjunto de individuos biológicamente idénticos al primero , que proporcionó el patrimonio genético nuclear.

“Clonación reproductiva” : busca el desarrollo completo del clon mediante la implantación en un útero, se busca llegar al nacimiento. La finalidad es obtener descendencia humana determinada y utilizar una técnica de procreación asistida más eficaz, con mayor o menor aplicabilidad en ciertas parejas[1], aunque los fines pueden ser múltiples.

“Clonación terapéutica” : quiere utilizar el embrión, en su fase de pre-implantación, para usarlo en la investigación con una finalidad terapéutica, es decir para curar enfermedades. Su fin es obtener, mediante esta técnica, embriones "sintéticos[2]" (así se les suele llamar), y de ellos obtener células con alto poder de transformación. A partir de estas células madre podrían desarrollarse células específicas, nerviosas, cardíacas, musculares, hepáticas, etc. que permitirían curar enfermedades como el Parkinson, por ejemplo.

¿Son, entonces, dos realidades distintas? Salta a la vista que lo único que diferencia “estas dos clases” de clonación, no es la técnica que se emplea, pues el inicio es exactamente el mismo, sino el fin que se busca. Si se acepta que el embrión, desde el momento mismo de la fecundación, [cuando existe la primera célula con un código genético autónomo, distinto de los de los padres, y ya capaz de multiplicarse] es un ser humano, resulta obvio que no puede existir ningún fin, que justifique su destrucción. ¿Experimentar con seres humanos se convierte en algo “bueno” sólo porque el fin lo es: curar a otros? Una afirmación tan seria es delicada cuando estamos jugando con la vida y con la muerte del ser humano. Nos escandalizamos al hablar de genocidios, pero estamos en el umbral del paso a uno de ellos, y además etiquetado como “progreso científico” y pagado por los contribuyentes.

Después de estas aclaraciones ¿Cómo se entiende la siguiente afirmación del director ejecutivo del Instituto de Células Madre de Harvard, Charles Jennings?

"Estamos solicitando permiso para realizar un proceso llamado transferencia nuclear de célula somática, que también se conoce como clonación terapéutica" ¿No se hace lo mismo también para la reproductiva? De nuevo la vieja estrategia de jugar con las palabras, para ganar credibilidad. No estamos hablando de clonación de células, sino de un ser humano.

Algunas preguntas que hacen pensar, para quien quiere detenerse a hacerlo sobre este tema:

¿Si el embrión es desde su concepción un ser humano, experimentar con él no sería entonces negarle el primer derecho humano, que es el derecho a la vida? No podemos discriminar a los seres humanos por la etapa de desarrollo en que se encuentran y esta es una forma de discriminación por la edad.

La dignidad del ser humano hace de él un ser valioso en sí mismo; es siempre un fin, nunca un medio. Aceptar, que se pueda experimentar con embriones, es convertir a unos seres humanos en medios para los fines de otro.

Decir que sí a cualquier tipo de clonación humana ¿No es decir que sí a todos?

Si la ciencia está al servicio del bien del ser humano ¿qué beneficio obtiene el que sufre la experimentación, es decir, el ser humano embrión? Da la impresión de que es una ciencia parcial, que beneficia sólo a unos.

La lista de preguntas puede ser muy larga. ¿Quién va a detener a quien, aprovechando la oportunidad en curso, llegue a conseguir clones humanos? ¿No sucede que el deslumbramiento del experimento opaca la falta de ética con que se llevó a cabo? ¿Cómo se echa marcha atrás? Seamos sinceros: abrir la puerta a la clonación terapéutica es abrirla a todo tipo de clonación. Basta que pase el tiempo, surgirán nuevas razones (sofismas), nuevas enfermedades que sólo se pueden curar cuando…, la opinión pública acabará creyendo que es lo mejor que puede suceder.

El resultado que se obtenga de la votación en la Asamblea General de la ONU sólo será legítimo si prohíbe este tipo de investigaciones, sean para fines terapéuticos o no. Y el hecho de que quede escrito en un papel, acompañado de cientos de firmas de muchos países, no lo justificaría nunca ante quien en conciencia, conoce el valor de una vida humana, se encuentre esta en la fase de desarrollo que se encuentre. El consenso no es siempre garantía ni de verdad, ni de bien.

Lo que se está debatiendo no afecta sólo a un país, o a una parcela, sino a toda la humanidad, de la cual cada uno es en cierta forma responsable. La pregunta que queda en el aire es ¿Tiene poder la Asamblea General de la ONU para decidir quién vive y quién no? ¿Qué vamos a hacer?

Autor: Nieves García
Fuente: Mujer Nueva
Fecha: 2004-10-26

RU-486

La mifepristona o RU-486, molécula sintetizada por el laboratorio Roussell-Uclaf, merece consideraciones éticas y científi­cas distintas de los anticonceptivos químicos, ya que es una antiprogesterona cuyo mecanismo de acción es exclusivamente la eliminación del embrión ya implantado. La So­ciedad Española de Contracepción la incluye en el epígrafe Aborto, con el apellido farmacológico, para embarazos con duración máxima de 7 semanas. La legislación espa­ñola la considera al mismo nivel que el aborto quirúrgico, exigiendo (en los casos despenalizados por la Ley) su administración en una clínica autorizada. Con estos, da­tos hay motivos suficientes para cuestionar su uso, desde un punto de vista ético y médico, (7 DM, 28-V-2004).

 

Recientes avances en la medicina fetal.

El que el feto pueda ser tratado antes de nacer como si fuera un adulto, para solventar diversos problemas médicos o algunas malformaciones morfológicas, es un gran avance para mejorar las condiciones de vida de los no nacidos.

En una magnifica revisión publicada en el British Medical Journal (328; 1002, 2004) se recogen algunos de los mas importantes avances en este campo de la medicina realizados desde que publicó en la misma revista una revisión similar en 1998 (BMJ, 316; 1580, 1998).

Entre estos avances cabe destacar:

•  Las mejoras para el diagnóstico prenatal del Síndrome de Down, con la meta de que en 2007 se pueda llegar a diagnosticar el 75 % de los casos, y que los falsos positivos (cuando se identifica a un feto como portador del síndrome de Down y no lo es) sea menor del 3 %. De todas formas, si ésto es para poder terminar con la vida de estos niños habrá que preguntarse sobre la validez ética de este avance.

•  La posibilidad de utilizar células fetales o de la circulación materna para realizar estudios genéticos, lo que haría que ya no se utilizaran técnicas invasivas, peligrosas para madre e hijo.

•  El avance en las técnicas de imagen, por ejemplo la resonancia magnética fetal y la ultrasonografía en tres dimensiones, que podría facilitar mucho el diagnóstico de las anormalidades fetales.

•  La puesta a punto de técnicas mínimamente invasivas para tratar a los fetos dentro del útero.

•  La posibilidad de tratar algunas enfermedades de origen genético con técnicas de transplante celular combinada con terapia génica.

Todo ello alumbra manifiestas posibilidades de tratar a los no nacidos por procedimientos similares a los utilizados en la medicina de los adultos.

P R O V I D A P R E S S

Nº 166 - 9 DE JUNIO DE 2004

Riesgos de la investigación genética.

Un interesante artículo publicado por Timotty Caulfield, en “The Canadian Medical Association Journal” (Canadian Press, 26-IV-2004), comenta que solamente el 15 % de los artículos de divulgación científica sobre genética publicados en 26 periódicos de Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia, comentan los riesgos de este tipo de investigación, mientras que prácticamente todos comentan los beneficios, a la vez que denuncia que muchas veces se presentan los hallazgos científicos como excitantes, aunque no tengan posibilidad de una inmediata aplicación.

Proponen en el senado USA una ley para concienciar

que los no nacidos sufren dolor.

En respuesta a testimonios impactantes dados en corte por casos que retan la Prohibición al Aborto por Nacimiento Parcial, el Senador Sam Brownback (Republicano de Kansas) y el Representante Chris Smith (Republicano de Nueva Jersey) están patrocinando el Decreto “Conciencia del Dolor del Niño No Nacido”.

El proyecto de ley requeriría que, antes de hacerse un aborto con 20 ó más semanas de embarazo, los doctores tengan que informar a las madres de que el niño no nacido seguramente experimentará dolor y el doctor tendrá que suministrar a la madre un panfleto con más información de las investigaciones sobre el dolor fetal. El proyecto de ley también requeriría que los doctores ofrezcan a las madres la opción de proveer anestesia a su bebé no nacido antes del aborto.

Durante testimonios recientes en una corte de Nueva York en un juicio que retaba la recientemente aprobada Prohibición al Aborto por Nacimiento Parcial, la doctora abortista Marilynn Fredriksen evadió contestar si ella informa o no a sus pacientes de que el niño no nacido sentirá dolor, respondiendo ásperamente: “Yo nunca le he hablado a un feto sobre si experimenta dolor o no.” En ese mismo juicio se le preguntó al Dr. Timothy Johnson si el asunto del dolor fetal alguna vez “ha cruzado por su mente” durante un aborto. El contestó que no, provocando una respuesta de incredulidad en el Juez Richard Conway Casey, de la Corte de Distrito de Nueva York.

En una conferencia de prensa el 20 de mayo Brownback dijo que era el testimonio “insensible e indiferente” de los doctores Fredriksen y Johnson que lo convenció de que era necesario el proyecto de ley del Dolor del Niño. Smith coincidió y añadió, “Ahora el testimonio es abrumador. Estos niños sufren, y sufren mucho.”

En testimonio experto dado el 15 de abril al Distrito Norte, de la Corte de Distrito de EEUU en California, el Dr. Sunny Anand, Director del Laboratorio Neurobiológico de Dolor en la Investigación del Hospital de Niños de Arkansas, dijo “La recepción de la densidad más alta de dolor por pulgada cuadrada de piel en el desarrollo humano ocurre en el útero, entre las 20 y 30 semanas de gestación. Durante este período, la epidermis aún está muy delgada, dejando las fibras nerviosas más cercanas a la superficie de la piel que en neonatos mayores y adultos... Por ende, un feto de 20-32 semanas de gestación experimentaría un dolor más intenso que infantes mayores o niños o adultos...”

Smith hizo la observación de que a otras criaturas sensibles se les da la protección del gobierno contra el dolor excesivo. “El Congreso prescribe que el dolor sea minimizado cuando el ganado es sacrificado, y tiene numerosas provisiones para prevenir dolor a los animales de laboratorio, pero nada para los seres humanos no nacidos”, dijo Smith.

Varias organizaciones respaldaron inmediatamente el proyecto de ley, incluyendo el Secretariado para Actividades Pro-vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. El Director Ejecutivo, Gail Quinn, dijo que debido a “testimonio apremiante dado en los juicios del aborto por nacimiento parcial... este proyecto de ley se necesita urgentemente.” El proyecto de ley también recibió respaldo de la Convención Bautista del Sur, el Comité Nacional de Derecho a la Vida (CNDV) y el Consejo de Investigación Familiar. El Director Legislativo de CNDV, Douglas Johnson, dijo que el proyecto de ley era importante para disipar el mito de que la anestesia que se le da a la madre que aborta también afecte al niño no nacido. “Ambas juntas de anestesiólogos dijeron que tales afirmaciones eran un disparate.”

El proyecto de ley recibió inmediatamente un apoyo considerable de otros miembros del congreso. Ya hay 28 co-patrocinadores para la versión de la cámara de representantes y 24 senadores, casi una cuarta parte del Senado, han sumado sus nombres a la lista de co-patrocinadores.

Fuente: Culture of Life Foundation ( clf@culture-of-life.org )

 

El aborto legal es tres veces más peligroso para la mujer que el parto.


Un estudio que duró 13 años y que fue publicado en una prestigiosa revista de medicina, ha arrojado que la tasa de mortalidad materna por causa del aborto legal en Finlandia es casi tres veces mayor que la del parto. El estudio ha sido publicado en el último número de la American Journal of Obstetrics and Gynecology ("Revista de Obstetricia y Ginecología de EEUU"). El estudio ha arrojado que el índice de muerte materna vinculado al aborto es 2.95 veces más elevado que el de embarazos que llegan al parto. El estudio, que fue realizado entre 1987 y el 2000, incluyó a toda la población de mujeres de Finlandia entre los 15 y los 49 años de edad. Los investigadores vincularon los registros de nacimientos y abortos a los certificados de defunción.


La tasa anual de muertes de mujeres que se han practicado un aborto en el año anterior fue también un 46% más alta que la de mujeres que no estaban embarazadas. Las mujeres cuyo embarazo culminó en el parto tuvieron un índice significativamente más bajo de mortalidad que las otras mujeres, quienes tuvieron una tasa de 57 muertes por cada 100,000; mientras que las mujeres embarazadas, cuyo embarazo culminó en el parto, tuvieron una tasa de 28.2 muertes por cada 100,000; para las que tuvieron pérdidas, dicha tasa fue de 51.9; y para las que se practicaron abortos, la misma fue de 83.1. Los autores, que trabajaron bajo la dirección de Mika Gissler, del Centro Nacional de Investigación y Desarrollo para el Bienestar y la Salud de Finlandia, concluyeron que el embarazo contribuye a la salud de las mujeres.


El estudio también arrojó ciertas dificultades en la identificación de los efectos directos e indirectos del embarazo en muertes maternas que ocurrieron posteriormente. Un examen de dichas muertes por causas naturales, que fueron identificadas como "no relacionadas con el embarazo" en los certificados de defunción, arrojó que las mujeres que se practicaron abortos fueron significativamente más propensas (1.7 veces) a morir por estas causas. Esas mismas mujeres también fueron 6.3 veces más propensas a morir por causas violentas.


Este es el segundo estudio basado en certificados de defunción que se publica en los últimos 18 meses que muestra que las tasas de mortalidad materna posteriores al aborto son significativamente superiores que aquellas vinculadas al parto. El otro estudio, publicado en el Southern Medical Journal ("Revista Sureña de Medicina"), vinculó los certificados de defunción con los pagos de Medi-Cal* por concepto de partos y abortos de aproximadamente 173,000 mujeres de California de bajos ingresos. En ese estudio, los investigadores descubrieron que las mujeres que se habían practicado abortos fueron casi el doble de propensas a morir en los siguientes 2 años y que el elevado índice de mortalidad de mujeres que abortaron persistió durante por lo menos 8 años.


Esta información fue enviada por el Elliot Institute, con el título "Death Rate of Abortion Three Times Higher than Childbirth," el 5 de marzo del 2004. El Elliot Institute se dedica al estudio del efecto del aborto en las mujeres, así como a ayudarlas a superar el síndrome postaborto.


* Medi-Cal es la agencia estatal de California que subsidia los costos de salud a las personas de bajos recursos.


Fuentes: Gissler M, Berg C, Bouvier-Colle MH, Bueckens P. Pregnancy-associated mortality after birth, spontaneous abortion or induced abortion in Finland, 1987-2000. Am J Ob Gyn 2004; 190:422-427. Reardon DC, Ney PG, Scheuren F, Cougle J, Coleman PK, Strahan TW. Deaths associated with pregnancy outcome: a record linkage study of low income women. South Med J 2002 Aug; 95(8):834-41.

 

ALGUNAS CONSECUENCIAS DEL ABORTO EN LAS MUJERES
(Revisión realizada en febrero de 2004)


1. En las mujeres que abortaron antes de las 12 semanas de gestación, la mortalidad fué de 1.1/100.000, (Rev Prat, 15; 2361,1995).

2. La perforación del útero asociada al aborto provocado fué de un 0.2% a 1.2%, (Rev Prat, 15; 2361, 1995).

3. Existencia de trombosis de la vena ovárica con presentación atípica (Obstet Gynecol, 96;828,2000).

4. Aunque todavía resulta sólo probable que el aborto provocado produzca cáncer de mama, está claro que la decisión de retrasar el embarazo tiene consecuentemente una pérdida de la protección que aporta éste, con un riesgo neto mayor aumentado, (Obstet Gynecol Surv, 58;67,2003).

5. El aborto provocado por aspiración produce un riesgo aumentado de abortos de repetición, (Int J Epidemiol, 32;449,2003).

6. El aborto provocado puede favorecer el riesgo de alteraciones síquicas, como depresión o tendencia a autolesionarse (Obstet Gynecol Surv, 58;67,2003).

7. El aborto provocado puede tener secuelas psíquicas, difícilmente tratables e irreversibles, independientemente de la actitud previa de la mujer hacia el aborto (Melinda Tankard Reist, Giving Sorrow Words: Women's Stories ofGriefAfter Abortion, Sydney, Duffy & Snellgrove, 2000).

8. Se han descrito alteraciones en las relaciones sexuales y el deseo sexual de numerosas mujeres que abortaron voluntariamente (Pieleg Polozna, 5; 7,1988).

9. La mortalidad se incrementa después de un aborto. La mortalidad en el año siguiente a un parto con resultado de niño vivo era de 28.2/100.000 mujeres, después de un aborto espontáneo de 51.9/100.000 y después de un aborto inducido 83.1/100.000, según revela un amplio estudio realizado en Finlandia, valorando datos recogidos entre 1987 y 2000 (American Journal Obstetrics and Gynecology, 190;422,2004).

10. Según la OMS “las mujeres con alguna señal indicativa de trastorno emocional corren mayor riesgo de graves desajustes mentales tras el aborto, y más si tienen alguna enfermedad siquiátrica previa… cuanto más serio sea el diagnóstico siquiátrico, más perjudicial es para ellas el aborto”. Por eso no es extraño que tras el aborto aparezcan auténticos cuadros clínicos, a veces muy graves (Informe de la Dra. Carmen Gómez Lavín, 8-III-2004).

P R O V I D A P R E S S Nº 159
30 DE MARZO DE 2004

-.Embriones.-

 

Una clínica de Barcelona implanta un programa de adopción de embriones

Un centro privado barcelonés ha puesto en marcha una Unidad de Adopción Embrionaria, cuyo objetivo es, según sus responsables, «encontrar una familia» a los 1.700 embriones congelados existentes en sus instalaciones. Se trata de embriones sobrantes de procesos de fecundación in vitro, cuyos progenitores biológicos han cedido al citado centro hospitalario la capacidad de decidir sobre su futuro. «Podríamos cederlos para investigación, pero nuestro deseo es ofrecer a estos embriones la posibilidad de vivir, queremos ayudarles a encontrar una madre», afirma la ginecóloga del Instituto Marqués, Marisa López-Teijón.

Podrán solicitar que se les adjudique un embrión las mujeres mayores de edad y menores de 45 años que se declaren en plena posesión de sus facultades físicas y mentales. El proceso de implantación de los embriones congelados, que tiene un coste de 2.500 euros por cada intento, tiene una probabilidad de éxito del 35%, cifra ligeramente inferior a la obtenida con óvulos frescos.

La Ley de Reproducción Asistida de noviembre de 2003 establece cuatro posibilidades respecto a los embriones congelados: implantárselos a la propia mujer, donarlos a otras pacientes, destruirlos o destinarlos investigación. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los padres biológicos que no desean más hijos no consiguen decantarse por ninguna de las posibilidades debido a las implicaciones emocionales que conlleva cualquier decisión. Los responsables del Instituto Marqués afirman que, según su propia experiencia, el 61% de los progenitores consultados prefiere trasladar la responsabilidad de tomar una decisión al equipo reproductivo.

 

¿Puede estar justificada la clonación de embriones humanos para prevenir la transmisión de enfermedades hereditarias?.

En un interesante artículo publicado en New Scientist (181; 12, 2004), Ian Wilmut, el jefe del grupo escocés que creó la oveja Dolly, el primer animal clonado en el mundo, manifiesta que la clonación de seres humanos podría estar justificada si se llevara a cabo con la finalidad de prevenir la transmisión de enfermedades genéticas. Según Wilmut, “la clonación de seres humanos, augura tales posibilidades que sería inmoral no llevarla a cabo”. Wilmut manifiesta que la clonación podría combinarse con ingeniería genética para curar diversas enfermedades hereditarias. Para ello, en parejas con una enfermedad hereditaria, habría que producir con sus gametos (óvulo y espermatozoide), un embrión por fecundación in vitro. Después habría que determinar si el embrión padecía dicha enfermedad por un diagnóstico prenatal. Si la padecía, se podrían obtener células madre de dicho embrión y aplicarles las técnicas de ingeniería genética desarrolladas en el último año por Thomas Zwake y James Thomson (Nat Biotech 21; 319, 2003), para corregir la anormalidad genética en las células madre enfermas obtenidas. El núcleo de estas células, en las que ya se habría corregido el defecto genético, se podría transplantar a un nuevo ovocito, al que previamente se le habría quitado el núcleo, y tras una adecuada estimulación , promover el desarrollo de un embrión, que posteriormente se trasplantaría al útero de la mujer. El feto resultante sería un gemelo idéntico al embrión clonado del que se obtuvieron las células madre, pero que tendría el gen anormal corregido en todas sus células. Sería por tanto un hijo clónico sano de unos padres de los que de uno de ellos podría padecer una enfermedad hereditaria.

Ciertamente, como experiencia biomédica parece apasionante, pero éticamente, no hay que olvidar que para producir un embrión sano hay ineludiblemente que terminar con la vida del embrión enfermo, algo difícil de justificar éticamente.


P R O V I D A P R E S S Nº 159
30 DE MARZO DE 2004